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La cultura sexual que hemos heredado y cómo podemos cambiarla

Actualmente, la sexualidad, está a caballo entre el mito y el tabú. Nos da miedo, vergüenza o culpa hablar y expresar nuestra sexualidad, ya que se aleja del comportamiento y prácticas que se nos ha hecho creer que es lo normal, esperable y deseable.

Culturalmente, la sexualidad ya no es un tabú, todo el mundo habla, todo el mundo la visualiza a través de las pantallas, se puede encontrar mucha información, con mucha facilidad. Aun así, proporcionalmente al exceso de información, hay gran carencia con el acceso a la formación.

La sexualidad ha pasado a ser un mito. El bombardeo del marketing nos hace creer que siempre tenemos que estar dispuestos, que el deseo debe estar en primer orden del día, que tenemos que ser súper potentes, súper expertos, que quien no tiene una vida sexual activa, poca satisfacción personal puede tener... Nada más lejos de la realidad.

El problema está en que la sexualidad se ha comercializado. A fin de generar expectación y consumo.

El mensaje que recibimos sobre la sexualidad, hace referencia a la Erótica que se centra en las fantasías sexuales que, por tanto, no tienen ni fin, ni límites. Esto provoca que normalicemos una serie de mensajes que al no estar adaptados a la realidad sexual de las personas, comparamos este mito con nuestra práctica habitual, provocando mucha insatisfacción, frustración, culpa o vergüenza. Es en este punto, cuando volvemos al tabú.

En primer lugar, es importante saber que hay tantas sexualidades como personas en el mundo, es decir, que no hay un modelo correcto a seguir.

Una vez entendemos que no hay que ceñirse a un patrón estándar, es cuando nos relajamos y podemos conectar con nuestra sexualidad. Darnos cuenta de nuestros propios miedos, bloqueos, vergüenzas, intenciones, deseos,... con el fin de vivir una sexualidad adaptada a nuestra realidad, donde te puedas expresar de acuerdo a tus necesidades, no, a las que te han  hecho creer que debes tener. Entender, que el deseo es variable, que la práctica es mucho más amplia, y lo que hoy te estimula, mañana, te puede aburrir o no apetecerte...

Hay que cultivar una actitud que favorezca la congruencia, que  permita experimentar, por un lado, pero que también permita poner límites, por otra, sin sentir ni vergüenza, ni culpa...

 

Por Roser Civit Rey
Psicóloga sanitaria especializada en terapia de crecimiento sexual y de pareja.

 

Foto de cottonbro en Pexels

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